Table Of ContentCARTAS A CRISTINA
Reflexiones sobre mi vida y mi trabajo
por
PAULO FREIRE
m
siglo
veintiuno
editores
m
siglo xxi editores, s.a. de c.v.
CERRO DEL AGUA 248, ROMERO DE TERREROS, 04310, MÉXICO, D. F.
siglo xxi editores, s.a.
TUCUMÄN 1621, 7o N, C1050AAG, BUENOS AIRES, ARGENTINA
siglo xxi de españa editores, s.a.
MENÉNDEZ PIDAL 3 BIS. 28036, MADRID, ESPAÑA
portada de maría luisa martínez passarge
primera edición en español, 1996
tercera edición en español, 2008
© siglo xxi editores, s.a. de c.v.
isbn 978-968-23-2025-5
primera edición en portugués, 1994
© ana maría araüjo freire
publicada por editora paz e térra, s.a., sao paulo, brasil
título original: cartas a Cristina
derechos reservados conforme a la ley
impreso y hecho en méxico/printed and made in mexico
ÍNDICE
11
PREFACIO, por ADRIANO S. NOGUEIRA
17
INTRODUCCIÓN
21
PRIMERAS PALABRAS
31
PRIMERA CARTA
38
SEGUNDA CARTA
42
TERCERA CARTA
53
CUARTA CARTA
57
QUINTA CARTA
66
SEXTA CARTA
75
SÉPTIMA CARTA
85
OCTAVA CARTA
89
NOVENA CARTA
92
DÉCIMA CARTA
97
UNDÉCIMA CARTA
126
DUODÉCIMA CARTA
163
DECIMOTERCERA CARTA
164
DECIMOCUARTA CARTA
178
DECIMOQUINTA CARTA
185
DECIMOSEXTA CARTA
192
DECIMOSÉPTIMA CARTA
198
DECIMOCTAVA CARTA
210
CARTA DE CRISTINA
213
NOTAS, por ANA MARIA ARAÚJO FREIRE
[7]
A Arnaldo Orfila Reynal,
cuyo testimonio de amor a la cultura,
expresado en su incansable dedicación a la
causa del libro, y su amor a la libertad,
lo hacen acreedor de nuestra respeto y
de nuestra admiración
A Ana María, mi mujer, no sólo con mi
agradecimiento por las notas con las que
por segunda vez mejora un libro mío,
sino también con mi admiración
por la manera seria y rigurosa
con que siempre trabaja
PREFACIO
A Paulo Freire, profesor amigo
En realidad, aunque haya sido instigado por el texto de Paulo, es
con usted lector, lectora, con quien quiero conversar. Cartas a
Cristina es un texto del recuerdo, sobre la memoria. Al comienzo,
ya en las "primeras palabras", dice: "Me gustaría [le dijo Cristina
a Paulo cierto día] que me fueses escribiendo cartas contando algo
de tu propia vida, de tu infancia, y que poco a poco me fueses
relatando las idas y venidas por las que te fuiste transformando
en el Educador que hoy eres."
No en vano comienzo hablando de la memoria. Pido a los lec
tores y las lectoras que lo tengan presente. Vamos a averiguar, a
lo largo del libro, qué es lo que hace Paulo Freire con el trabajo
sobre la memoria. Los griegos la llamaban Mnemosyne. Me parece
importante recordar el significado de este trabajo con Mnemosyne:
Mnemosyne, o Mnemosina, viene del verbo griego mímnéskeín, "recordar".
Mnemosina personifica la memoria. Profundamente amada por Zeus, ella
concibió a las musas. Buscando un nombre para sus hijas, las musas,
Mnemosina derivó de men-dh, que en griego clásico quiere decir: fijar el
espíritu sobre una idea, fijarlo como arte-creación. El vocablo que dio
nombre a las hijas de la Memoria (musa) está relacionado, por lo tanto,
con el verbo manthánein, que significa aprender, aprender mediante el
ejercicio del espíritu poyético.
¿Y por qué la divinidad suprema habría amado tan profunda
mente a Mnemosina? ¿Por qué la pasión por la memoria? ¿Por qué
hijas tan especiales?
Luego de la victoria sobre los titanes, los elementales, los dioses pidieron
a Zeus que crease divinidades memoriales. Le pidieron divinidades cuyo
canto celebrase la victoria de los olímpicos sobre los elementos. En nueve
noches, en el lecho de Mnemosyne, fueron concebidas las musas, aquellas
cuya lengua preside el Pensamiento en todas sus formas: la sabiduría, la
elocuencia, la persuasión, la poesía, la historia, la matemática, la astrono
mía, la música y la danza.
12 ADRIANO S. NOGUEIRA
El trabajo de Paulo es una especie de trayecto, un pasamanos
con ayuda del cual hacemos viajes de pensamiento, "idas y venidas"
dice el texto. A mí me quedó muy claro lo siguiente: no se trata
de un recordar ensimismado, cosa que los antiguos hacen a fuerza
de saber que todo día es ocasión de rescatar los significados que
los individuos hemos ido perdiendo en el devenir de las determi
naciones. Recordar es más que esto -y por ello la vejez es sabia-,
es un trayecto de idas y venidas. No se trata de un retroceso
interminable; el texto no es una corriente de recuerdos de Paulo
Freire que surgiera como embudo de la espiral del tiempo. No se
trata de estrechar, sino de abarcar y ensanchar la comprensión de
los eslabones. Este trabajo de memoria trasmite al lector y a la
lectora cierto bienestar de participar, corno si fuese un viento suave
de verano que ampliara y ensanchara las relaciones del lector y la
lectora con su propio país. El Brasil distante, lugar de hace mucho
tiempo (de los años treinta o cuarenta), no se presenta corno una
estepa remota, envuelta en la neblina, recorrida únicamente por
los vuelos de la voluntad de los ancianos. Y éstos, aquellos con
cuya memoria se configuran los hechos de aquel Brasil ancestral,
no son una esencia humana surgida del tiempo y de la circunstan
cia. Son Seres Humanos, siempre muy concretos.
Me atrevo a decir: ésta es laprimerísima opción, la marca de Paulo
Freire. Decir Seres Humanos es decir proceso, que exige el trabajo
interactivo del autoconocimiento. Pero ¿cómo es que Paulo deli
mita este trabajo? Tomar distancia es un acto intelectual que for
maliza la experiencia, humanizando su tiempo. Paulo, yo diría, va
siendo poseído por la Musa de la Sabiduría...
[Asomarme al pasado...] es un acto de curiosidad necesario. Al hacerlo
tomo distancia de [mi infancia], la objetivo, buscando la razón de ser de
los hechos en los que me vi envuelto y de sus relaciones con la realidad
social en la que participé.
Recordar es, así, perfilar el tiempo. Es traerlo a sus responsabi
lidades humanas. Se trata de asumir el tiempo como medida hu
mana, como Historia. Cada uno de los pasos dados modifica el
futuro y, simultáneamente, reexplica el pasado. Es una postura
frente al presente, sin lugar a dudas...
Los "ojos" con los que "reveo" ya no son los "ojos" con los que "vi". Nadie
habla de lo que ya pasó a no ser desde y en la perspectiva de lo que está
pasando.
PREFACIO 13
Afincada en el presente histórico: he aquí una segunah opción de
Paulo. El mundo, la vida y las ciudades, siendo humanes, son mu
dables, son el lugar epistemológico de las transformaciones. Que
el lector y la lectora corroboren la concepción de esta opción...
Jamás, ni siquiera cuando aún me resultaba imposible comprender el
origen de nuestras dificultades, me he sentido inclinado a pensar que la
vida era lo que era y que lo mejor que se podía hacer frente a lo; obstáculos
era simplemente aceptarlos [...] desde la más tierna edad ya Tensaba que
el mundo tenía que ser transformado.
Pienso que vale la pena averiguar cómo se fue dando este pro
ceso. La pregunta sería: ¿cómo fue que se incorporó al modo de
pensar de Paulo el soplo y el cántico de la Musa de la Historia?
(aquella que según Aristóteles preside el movimiento, el cambio y
la contingencia).
Entre nosotros, estimado lector, estimada lectora, el desafío de
la lectura de este libro es averiguar de qué modo se constituyó en
él, en Paulo, el Educador. El modo como él constituye la objetividad
es estimulante. El trato con el objeto muestra un camino. Quizá
el trayecto pedagógico de aprender a través del ejercicio del espí
ritu poyético. Bajo el enfoque de la narrativa -que en el fondo es
su concepción en la lectura- un determinado objeto nunca es
naturaleza muerta, algo impuesto por lo cotidiano. El objeto y la
objetividad son ocasión de lectura y relectura. Bajo el trabajo de
la curiosidad los objetivos aparecen, desnudados en su trama de
interacciones. Esto lo observé muy especialmente en dos casos: el
piano alemán de la sala de visitas y la corbata del capitán Temís-
tocles. Haciendo como un juego teórico (el distanciamiento refle
xivo) el enfoque discrimina estos objetos, los describe analítica
mente y, hablando de las interacciones del objeto, nos deja entrever
el "ejercicio del espíritu poyético", construyendo la amplitud his
tórica de las significaciones. El lector o la lectora podrán leer:
Dándose a mi curiosidad, el objeto es conocido por mí. Sin embargo, mi
curiosidad frente al mundo, al "no yo", puede ser tanto puramente es
pontánea, desarmada, ingenua, que aprehende al objeto sin alcanzar la
posible razón de ser del mismo, o puede, transformándose en virtud de
un proceso en lo que llamo curiosidad epistemológica, aprehender no
sólo el objeto en sí sino la relación entre los objetos, percibiendo la razón
de ser de los mismos.
14 ADRIANO S. NOGUEIRA
Paulo se da cuenta (y nos cuenta) de la complejidad de esta
epistemología. Yo diría que es un modo de habérselas con la cu
riosidad, un modo de tratar la corporalidad de la epistemología.
A veces se le ocurre cierta conversación unilateral, subjetivísima,
en alguna inflexión de su corporalidad...
...el hábito que hasta el día de hoy me acompaña de entregarme de vez
en cuando a un profundo recogimiento sobre mí mismo, casi como si
estuviese aislado del resto [...] Recogido [...] me gusta pensar, encontrarme
en el juego aparente de perderme...
A partir de ahí desarrolla aquella objetividad que he menciona
do. Sale de sí, al mundo. Relacionando, tejiendo, proponiendo
hilos de inteligibilidad. Buscando la razón de ser de los fenómenos
y de los objetos.
En el texto ese movimiento de búsqueda podría decirse que es
una tercera opción de Paulo. Se trata de la lectura de la realidad.
Pero... ¿qué es lo que la exige? ¿Por qué esa preocupación de Paulo
por la lectura? Observen, el lector y la lectora, que estamos des
cubriendo en Paulo Freire al Educador. Paulo "llegó" a la Educa
ción por el vigor coherente de una convicción: el ser humano
extrae de sí y de sus interacciones una sobrehumanidad (lo que él
denomina vocación de ser más). Y educar (exducere) es extraer, o,
utilizando términos "freireanos", es ayudar a parir. El ser humano
es partero de su propia sobrehumanidad educándose para ella. En
la concepción de Paulo la educación constituye un cierto tipo de
anticipación: la práctica educativa anticipa el "ser más" del ser
humano (sus términos son: el gusto vivo por la libertad). La lectura
del mundo antecede a la lectura de la palabra. ¿Por qué? Porque
la concientización redacta la toma de conciencia, en el sentido
mismo de redigere: volver a digerir.
El lector y la lectora podrán profundizar en esta coherencia. La
posibilidad intelectiva de abstraerse, y de ese modo concebirse a
sí mismo y a los objetos, alcanza (constituye) la razón de ser de
los fenómenos y de los objetos. Esta objetividad necesaria es una
interacción permanente, es un acto humano de asumirse y reco
nocerse dentro de la mutabilidad del mundo. TODO ESTO demanda
la lectura, estimado lector, estimada lectora. Epistemológicamente
coherente, Paulo propone una tercera opción vital. Yo me atrevería
a decir: la tercera gran opción freireana es una determinada concep
ción de la lectura. Por medio de la lectura una racionalidad reflexiva
PREFACIO 15
toma algo de la materia bruta del mundo y lo lee. Leer es un
entendimiento participativo. Leer y pronunciar la palabra es reco
nocerse dentro del engendrarse de la realidad.
¿Y cómo es que Paulo Freire lee la realidad? Voy a citar un caso
tomado del libro. Hablando de la alfabetización y el aprendizaje,
sitúa (objetiva) a un niño de la periferia de Recife. Elabora un
perfil de ese niño. Al hacerlo, traza parámetros de reconocimiento
y de interpretación.
No precisaba consultar estudios científicos acerca de la relación entre la
desnutrición y las dificultades de aprendizaje. Yo tenía un conocimiento
de primera mano, existencial, de esa relación.
Podía verme en aquel perfil raquítico, en los ojos grandes, a veces
tristes, en los brazos alargados, en las piernas flacuchas de muchos de
ellos. En ellos reencontraba también a algunos de mis compañeros de
infancia [...] Toinho Morango, Baixa, Dourado, Reginaldo.
La lectura "freireana" de la realidad es geográfica, es política,
es estética, es ortopédica, es psicosociológica, es filológica y es
afectiva (él utiliza el término optimista). ESTAMOS FRENTE A UN
MODO DE LECTURA QUE ARTICULA elementos de la realidad que
cierta tradición occidental insiste en separar, dicotomizando. En
esta lectura SE ARTICULAN subjetividad/objetividad, corporalidad/
abstracción, poesía/ciencia. Esta lectura se sitúa tal y como antaño
podría haberse situado un griego poseído por Mnemosyne y que,
"cantado" por las musas, desarrollara el aprendizaje mediante mo
vimientos poyéticos del espíritu. Es como el habla interdisciplinaria
de las musas, literalmente "realizando" con la memoria un modo
de aprehender (de asistir al parto de) la realidad.
Repitiendo lo que ya he dicho, el desafío es acompañar el sur
gimiento de una conciencia de Educador.
En este febrero
lluvioso del verano de 1994
ADRIANO S. NOGUEIRA
INTRODUCCIÓN
Escribir, para mí, es tanto un placer profundamente experimenta
do como un deber irrecusable, una tarea política que es preciso
cumplir.
La alegría de escribir permea todo mi tiempo. Cuando escribo,
cuando leo, cuando leo y releo lo que he escrito, cuando recibo
las primeras pruebas impresas, cuando me llega de la editorial,
aún tibio, el primer ejemplar del libro ya editado.
En mi experiencia personal, escribir, leer, releer las páginas
escritas, como también leer textos, ensayos, capítulos de libros que
tratan el mismo tema sobre el que estoy escribiendo o temas afines,
es un procedimiento habitual. Nunca vivo un tiempo de puro es
cribir, porque para mí el tiempo de la escritura es el tiempo de
lectura y de relectura. Todos los días, antes de comenzar a escribir,
tengo que releer las últimas veinte o treinta páginas del texto en
que trabajo, y de espacio en espacio me obligo a leer todo el texto
ya escrito. Nunca hago una cosa solamente. Vivo intensamente la
relación indicotomizable escritura-lectura. Leer lo que acabo de
escribir me permite escribir mejor lo ya escrito y me estimula y
anima a escribir lo aún no escrito.
Leer críticamente lo que escribo, en el preciso momento en que
estoy en el proceso de escribir, me "habla" de lo acertado o no de
lo que escribí, de la claridad o no de que fui capaz. En última
instancia, leyendo y releyendo lo que estoy escribiendo es como
me vuelvo más apto para escribir mejor. Aprendemos a escribir
cuando, leyendo con rigor lo que escribimos, descubrimos que
somos capaces de reescribir lo escrito, mejorándolo, o mantenerlo
porque nos satisface. Pero, como dije antes, escribir no es sólo una
cuestión de satisfacción personal. No escribo solamente porque
me da placer escribir, sino también porque me siento políticamente
comprometido, porque me gustaría poder convencer a otras per
sonas, sin mentirles, de que vale la pena intentar el sueño o los
sueños de que hablo, sobre los que escribo y por los que lucho.
La naturaleza política del acto de escribir, por su parte, impone
compromisos éticos que debo asumir y cumplir. No le puedo men
[17]