Table Of ContentPETER BROOK
PETER BROOK (Londres, 1925)
Director de teatro y cine, hijo de
judíos rusos emigrados a Inglaterra,
estudió en la Escuela Gresham yen
la Universidad de Oxford. Aficionado
-desde temprana edad-al universo
escénico, debutó como director
en 1945. En su juventud (1947-1950)
fue Director de la Royal Opera
House. En 1962 entró en la Royal
Shakespeare Company. A partir de
la década de 1970 se interesó por
el teatro asiático y africano, formando
un centro de investigación en París.
Entre sus principales montajes
destacan Romeo, Lear, Timón de Atenas,
El sueño de una noche de verano, Medida por
medida, La tempestad, Marat/Sade (1964)
de Peter Weiss, El Mahabharata (1987)
y piezas de Jarry, Chéjov, Genet (El
balcón) o Beckett (Días felices). También
ha montado importantes óperas de
Debussy (Pelleas) o de Bizet (La traBedza
de Carmen, 1982). Peter Brook está
considerado como uno de los grandes
renovadores del teatro contemporáneo.
Diseño de colección: Opalworks
Imagen de cubierta: Opalworks
El espacio vacío
IMPRESCINDIBLES
12
PETER BROOK
El
espacio vacío
Arte y técnica del teatro
PRÓLOGO DE MARCOS ORDÓÑEZ
TRADUCCIÓN DE RAMÓN GIL NOVALES
9
1
EDICIONES PENÍNSULA
BARCELONA
Título original inglés: The Empty Spllff
© MacGihhon and Kee, 1968
Queda rigurosamente prohibida sin autorización por escrito
del editor cualquier forma de reproducción, distribución, cOlllunicación
pública o transformación de esta obra, (lue será sometida a LIs s¡lI1ciones
establecidas por la ley. Pueden dirigirse a Cedro (Centro Español
de Derechos Reprográficos, wwww.cedro.org) si necesitan fotocopiar
o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com;
91 702 1970/93 272 0447). Todos los derechos reservados.
La primera edición castellana de El e.,paáo vado fue publicada
en la colección Ediciones de Bolsillo en 1969.
En edición de bolsillo Península en 200r.
P¡·iml'1·a edición l'Il e.'.ta colección: mlll""ZO de 2 o I 2
Seglmdll edición: octu¡'·/"e de 20 l2
© del prólogo: Marcos Ordóñez, 20r 2
© de la traducción: Ramón Gil Novales, 1969
© de esta edición: Grup Editorial 62, S.L.V.,
2012
Ediciones Península,
Peu de la Creu 4, o8ool-Barcelona.
[email protected]
www.edicionespeninsula.coll1
VícTOR IGUAL· fotocomposición
BOOK-PRINT DIGITAL, s.l. .. impresión
DEPÓSITO LEGAL: B. 5.119-2012
ISBN: 978-84-9942-142-1
ÍNDICE
Prólogo, de Marcos Ordóñez 7
PRIMERA PARTE. El teatro mortal 17
SEGUNDA PARTE. El teatro sagrado 59
TERCERA PARTE. El teatro tosco 91
CUARTA PARTE. El teatro inmediato 135
5
PRÓLOGO
Un incomprensible equívoco persigue a este libro desde su
aparición. Pese a tratarse de una obra tan clara y profunda
como entretenida, mucha gente todavía cree, a tenor de su
título, que El espacio vacío es un texto sobre esencialismos
escenográficos o, peor todavía, un tratado abstruso y teórico
sobre teatro experimental según el signo de los tiempos: el
caótico pero vivísimo final de la década de 1960.
The empty space se publica en Inglaterra en 1968 (Mac
Gibbon and Kee) y Península lo edita justo un año más tar
de en su colección Ediciones de Bolsillo, traducido por un
novelista y hombre de teatro, el aragonés Ramón Gil Nova
les, que ese mismo año había estrenado su función más
apreciada, Guadaña al resucitado, y al año siguiente tradujo
para Seix Barral Shakespeare, nuestro contemporáneo, de Jan
Kott, que apareció, si no recuerdo mal, con el título de Apun
tes .mbre Shakespeare.
Es curioso advertir que los libros fundamentales (<<fun
dacionales» sería un término más preciso) para la gran reno
vación teatral que va a producirse en esa época aparecen en
nuestro país casi en el espacio de una misma temporada: tras
los textos de Brook y Kott llegan Hacia un teatro pobre, de
Jerzy Grotowski (Siglo XXI, 1970), Y El teatro y su doble,
de Antonin Artaud, que Gallimard había publicado en 1938
y Anagrama editó en 1970. (Hay otra gran influencia, la de
7
PRÓLOGO
Bertolt Brecht, pero la censura española veta la mayoría de
sus piezas, y sus textos teóricos, que llegan con cuentagotas,
son un considerable galimatías: según el propio Brook, poco
tenían que ver con la vivacidad de sus montajes en el Berli
ner Ensemble.) Esos cuatro libros fueron las indiscutibles
biblias para todo aquel que anhelara hacer un teatro nuevo
en la España de la época, y fuimos muchos los que los enar
bolamos a modo de contraseña o portaestandarte.
El espacio vacío es una suerte de crisol de los otros tres,
pues asume y reivindica la búsqueda espiritual de Grotow
ski, el ardor dionisíaco de Artaud y la esencialización shakes
periana de Kott (de quien, por cierto, prologaría su libro).
Pero hay en Brook muchísimas más improntas determinan
tes, como luego veremos.
Poco sabíamos de su autor en aquella época. Para los
más jóvenes (y más engagés), Peter Brook era, fundamental
mente, el director de Marat-Sade (1964), de Peter Weiss,
que Adolfo Marsillach había presentado en el Español de
Madrid, en versión castellana de Alfonso Sastre (firmada
con seudónimo), la noche del 2 de octubre de 1968: un es
pectáculo que irrumpía como emblema de la modernidad y
una noche que cambiaría el curso de nuestro teatro. Para
dójicamente, era un encargo del gobierno: Matías Antolín,
entonces director del Español (rebautizado como «Teatro
Nacional de Cámara y Ensayo») le había propuesto a Mar
sillach inaugurar la temporada con tres únicas funciones del
texto alemán. Más paradójicamente aún, quien prohibió las
representaciones en Barcelona fue el propio Weiss, como
medida de protesta ante el estado de excepción decretado
por Franco, pero esa es otra historia. Los séniors de las ge
neraciones anteriores, con Luis Escobar y José Luis Alonso
a la cabeza, conoCÍan a Pe ter Brook desde los primeros años
de la década de 1950 (se habían visitado mutuamente mu-
8